Cómo se creó el audiolibro inmersivo de Horatio in the Wind: un libro infantil impresionante e impactante.
Crear el audiolibro inmersivo de este libro infantil fue una experiencia inolvidable, y un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando se crea un espacio para que personas apasionadas aporten su magia a una visión compartida.
Conocí a Ariel Highwind en la clase de actuación de Sal Romeo en Burbank, California, donde me formé durante un año. En ese momento, llevaba unos meses trabajando en Horatio in the Wind y la llevé para hacer una lectura para la clase.
Estaba tan nerviosa que balbuceé todo. De repente, Ariel apareció entre el público y terminó de leer por mí. El efecto en la sala fue inmediato: leyó con tanta presencia y gracia que supe al instante que tenía que grabarla.
Nuestro primer intento tuvo lugar en mi apartamento, en una especie de fuerte improvisado con mantas, en un intento medianamente exitoso de absorber el sonido. Ariel, como siempre, estuvo increíble, pero la calidad de la grabación fue... cuestionable.
Luego llegó Fernando Arroyo. Fernando es uno de los compositores más talentosos que conozco, y también uno de los más amables. Nos habíamos conocido años atrás en una fiesta en Los Ángeles y desde entonces hemos mantenido nuestra amistad. Le mostré el proyecto y se entusiasmó de inmediato. Se ofreció a grabarlo profesionalmente, componer la banda sonora y añadir el diseño de sonido envolvente que le daría vida a la obra.
Grabamos las voces finales en el apartamento del ingeniero de sonido de Fernando. Me limité a observar con admiración cómo el equipo trabajaba en perfecta sincronía.
En tan solo tres horas, grabamos el diálogo completo. Un mes después, teníamos el audiolibro inmersivo que ahora puedes disfrutar.
Un año después, grabé yo mismo la versión en español, que también está disponible en el sitio web.
Este proyecto ha sido fruto de un gran esfuerzo y cariño, y ver cómo otros aportan sus talentos ha sido una de las partes más gratificantes de todo el proceso.
— José Oldenburg